No penseis que me he olvidado de vosotr@s, NO!. Simplemente es que durante esta última semanita he vivido uno de los viajecitos más moviditos del verano
a bordo de mi velero y el que se ha llevado la peor parte ha sido mi querido portatil, al que se le ha caido encima una sirena de madera maciza (tallada a mano) que me regaló “INFLAGRANTI” el pasado verano y que pesa unos 30 kg por lo que, como veis, ha salido muy mal parado. Así que, por el momento he tenido que jubilarlo y lo he dejado de vacaciones en el PC-CITY…
Pero no os preocupeis que ya he regresado (sana y salva…) y me acabo de comprar otro ordenador a la espera de que me arreglen el antigüo!
Todo empezó el pasado día 21 cuando decidí ir navegando a Menorca junto con 4 amig@s para pasar una semanita de relax.
A la 1ª intentona, saliendo y a tan solo 100 metros del puerto nos vimos obligados a regresar porque el motor se paró y empezó a escupir aceite… Nos las vimos y nos las deseamos para volver a amarrar, empujando el barco con la lancha, con el viento en contra y desde el muelle con unas 6 personas tirando de un cabo (y es que los puertos de hoy día ya no son como los de antes, donde con tan solo la vela podias entrar sin ningún problema… Dichosa tecnología!). En fín, una vez conseguido nuestro cometido nos pasamos el resto del día sacando aceite de la cabina del motor y sudando como pollos! :-/
A la mañana siguiente conseguimos reparar la avería y desechada la idea de ir a Menorca (por las dudas) nos dirijimos hacía la costa sur-este de Mallorca.
Fué un día fantástico, con un viento a favor de 20 nudos proveniente del sur que nos llevó en 8 horitas hasta Cala Figuera donde intentamos amarrar sin suerte por falta de sitio; así que, tuvimos que continuar hasta Puerto Petro con la noche ya encima y sin apenas viento, por lo que volvimos a encender el motor, y a los 5 min, ploff! otra vez la dichosa manguerita rota, el motor parado y la cabina llena de aceite… MIERDA! Se nos ponía la cosa complicadita… Pero como venido del cielo, mi angel, Mario salió a nuestro encuentro ayudándonos a fijar el barco en una de las boyas flotantes que hay en esta bahia.
Uff! que susto y que providencia divina quiso poner justo ese mismo día y en ese mismo puerto a mi mejor amigo o más bién “mi hermano” Mario Goldstein al que no veía hace ya 3 años… Y al que el destino quiso poner de nuevo en mi camino en esta circunstancia… INCREIBLE!!!
A Mario le conocí hace ahora unos 5 años en Mallorca. Se acababa de separar de su mujer en Alemania e intentaba rehacer su vida en la isla. Montó un Café-Concierto, el “Telegraph” donde trabajé como camarera ese verano. Fueron tiempos inolvidables y nos unió una gran amistad, y aunque yo por aquel entonces no sabía ni 1 palabra de alemán nos entendiamos en un inglés, bastante desastroso! :-). Por aquel entonces se compró un pequeño velero de 8 metros de eslora y comenzó a aprender a navegar. Y así, la vida, al año de instalarse aquí, le ofreció la oportunidad de cumplir su sueño: El de dar la vuelta al mundo en velero. Fué durante unas vacaciones en Thailandia donde encontró el Good-Life, un catamarán de 12 metros que compró inmediatamente invirtiendo todos sus ahorros (y con la ayuda de una amiga neoyorquina: Alice), por un muy buén precio… Desde entonces ha viajado desde el mar Índico pasando por el mar Arábigo al Rojo y de ahí cruzando el Canal de Suez hasta el Mediterrráneo.
Mientras conoció a Yvonne, se enamoraron y continuaron juntos la aventura . Después se les unió Vicky, una perrita que adoptaron en la isla Victoria (Seychelles) y el pasado año en junio amentaron la familia con una preciosa bebe a quien han llamado YOKO (que significa: hija del mar) hasta ir a parar a Mallorca donde se quedarán hasta finales de agosto para seguir rumbo a las Canarias y cruzar en enero el Atlántico hacia el Caribe y a donde, quizás, les acompañe!…
Bueno, el caso es que ahí no acabó todo… Arreglamos de nuevo la rotura y el motor volvió a funcionar sin darnos más sorpresas, pero entonces se nos rompió el generador (que carga las baterías y cosigue 220v de electricidad). También una de las bombas de agua (la de la ducha) y aparte el ventilador de una de las neveras… Para colmo de males encontramos agua salada dentro del casco!
Aún así y todo, seguimos con nuestro viaje (siguiendo la estela de Mario) llegando a buén puerto, solucionando gran parte de los problemas. Y sin dejar de disfrutar siempre de la aventura, el mar, el sol y el viento!
porque en la vida lo único que de veras no tiene solución, es la muerte… O no?
Si quereis visitar la web de Mario: CLICK AQUÍ!
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